Adornaban
las puertas, los balcones y los frisos de madera que embellecían los patios de las casas señoriales cuyas
fachadas contrastaban con la austeridad de las fachadas exteriores.
Tanto
los paneles como las puertas estaban talladas por los mejores
artesanos que se dedicaban a la fabricación de sellos de estampado
para las fábricas textiles.
La
técnica del tallado de sellos es muy minuciosa y por eso
sólo se utilizaban los tallistas más hábiles que después pasaban
a trabajar en la ornamentación de las grandes mansiones que se construyeron
en la época. Los motivos difieren según la casta y religión. |